Mercedes Oblanca es presidenta de Accenture en España y Portugal, siendo la primera mujer en ocupar este cargo, y miembro del Comité de Dirección de Accenture en Europa. Con más de 30 años de trayectoria en la firma, lidera la estrategia de transformación e innovación tecnológica de las organizaciones en un entorno de cambio constante. Licenciada en Matemáticas por la Universidad Autónoma de Barcelona y PDG por IESE Business School, su liderazgo ha sido reconocido por rankings como Forbes (100 mejores CEOs de España y 100 mujeres más influyentes) y Merco Líderes, así como por galardones como el premio “Mujer y Liderazgo” de Deusto Business School y Cinco Días o el reconocimiento “Directiva del Año 2025” de ASEME.
FEDEPE.- ¿Qué mujeres han marcado tu vida personal y profesional? ¿Qué liderazgos femeninos te han inspirado y qué valores destacarías hoy como esenciales?
Mercedes Oblanca.- Sin duda alguna mi madre quien me enseñó lo fundamental en la vida; el amor incondicional, el deseo constante de aprender y descubrir, disfrutar de lo pequeño, el respeto por las personas, el comportamiento siempre ejemplar, la perseverancia, la templanza.
FEDEPE.- ¿Cómo valoras la representación y el papel real de las mujeres en tu sector profesional? ¿Has notado avances en los últimos años o persisten barreras invisibles?
La diversidad en las empresas debe ser el reflejo de la diversidad en nuestra sociedad. En el mundo empresarial, las compañías con mayor igualdad de género y respeto por la diversidad en todas sus formas son más innovadoras, establecen mejores alianzas de colaboración y crecen de forma más sostenible. Sin duda, se ha producido un avance en los últimos años, pero sigue siendo necesario fomentar el liderazgo humanista que lidera desde el ejemplo priorizando el desarrollo y progreso humano en toda su diversidad como parte de la estrategia empresarial de creación de valor.
FEDEPE.- ¿Qué obstáculos has encontrado en tu trayectoria profesional por el hecho de ser mujer? ¿Cómo has conciliado tus aspiraciones profesionales con tu vida personal?
He desarrollado toda mi carrera profesional en una compañía cuyos valores esenciales desde su fundación hace ya 60 años han sido la excelencia, el respeto por el individuo y la búsqueda del legado para futuras generaciones. Sin duda, esta cultura ha forjado mi forma de ser y mi perfil profesional, y me considero afortunada por no haber experimentado ningún tipo de obstáculo por el hecho de ser mujer.
La conciliación personal no ha estado exenta de retos especialmente en la etapa en la que mis hijas eran pequeñas. Tener un modelo familiar de responsabilidades compartidas entre mi marido y yo nos ha permitido estar siempre presentes en el cuidado de nuestras hijas y disponer de tiempo para el disfrute familiar, el descanso y el desarrollo personal. Que duda cabe que no ha sido perfecto, pero haciendo balance en el momento actual creo que hemos hecho un buen trabajo.
FEDEPE.- A pesar de los avances, las mujeres siguen infrarrepresentadas en puestos de decisión. ¿Qué crees que falta por transformar en las empresas y en la cultura laboral para que eso cambie?
Voluntad de las mujeres de tomar y practicar el liderazgo de forma activa y auténtica, hacer oír su voz, con rigor, con criterio, y reconociendo su valía y su trabajo, sin el más mínimo atisbo del famoso síndrome del impostor.
FEDEPE.- ¿Qué avance reciente en igualdad te parece más significativo o demuestra que el cambio es posible?
El incremento de mujeres jóvenes emprendedoras y en posiciones de responsabilidad en todos los sectores, favorecidas y apoyadas por un numero creciente de asociaciones que dedican grandes esfuerzos para dar visibilidad, apoyo y empoderamiento al talento femenino.
En un momento de transformación digital en la era de la inteligencia artificial, ¿cómo podemos evitar que las brechas de género del pasado se reproduzcan en el futuro?
Con valores, con formación constante y con referentes que inspiren y apoyen a las nuevas generaciones de mujeres.
FEDEPE.- ¿Qué papel crees que deben jugar las organizaciones, empresas o instituciones para acelerar la igualdad real?
Adoptar la cultura de liderazgo inclusivo y las políticas de forma real, siendo consistentes entre lo que se dice y lo que se hace y no tolerando comportamientos discriminatorios en ningún ámbito de la organización. Líderes que den ejemplo, tanto hombres como mujeres.













