Test FEDEPE a Kate Forbes: «Cada una de nosotras debe comprometerse a ser agente de cambio para la próxima generación de mujeres»

Kate Forbes es una líder humanitaria con más de 40 años de experiencia en la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Ciudadana estadounidense y auditora de formación, Kate Forbes ha sido miembro de la Junta de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) durante los últimos 19 años. Durante 9 años presidió la Comisión de Auditoría y Riesgos de la IFRC. Bajo su liderazgo, la comisión ha incrementado la transparencia y la rendición de cuentas para facilitar la asistencia vital de la red de la IFRC en todo el mundo. La elección de Kate Forbes como presidenta de la IFRC en 2023 fue un momento histórico, al convertirse en la segunda mujer en ocupar este cargo.

FEDEPE- ¿Qué opinas del movimiento asociativo existente de mujeres en defensa de la igualdad? ¿Es necesario que las mujeres se unan y creen espacios comunes para ganar más fuerza?

Kate Forbes- Como presidenta de una organización con 191 Sociedades Nacionales y 16 millones de voluntarios, considero fundamental garantizar que todas las voces sean escuchadas y tenidas en cuenta. Sabemos que las mujeres y los niños se ven afectados de manera desproporcionada por los conflictos civiles, los desastres naturales y el cambio climático. Por ello, si queremos que el trabajo de la IFRC tenga el máximo impacto, la inclusión de las mujeres en todos los niveles y en todas las áreas es esencial.

Más que un espacio común, las mujeres necesitan un espacio seguro donde puedan expresar sus necesidades específicas, ofrecer soluciones viables, contribuir de forma real a la toma de decisiones y aportar retroalimentación continua. Una vez creado ese espacio seguro, las mujeres podrán sentirse realmente valoradas.

FEDEPE-   ¿Has encontrado barreras a lo largo de tu carrera profesional por ser mujer? ¿Qué estrategias recomendarías a otras mujeres para alcanzar metas más altas?

He sido contable pública certificada durante casi 50 años y he trabajado 45 años en el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. La inclusión de mujeres en ambos ámbitos ha aumentado de forma exponencial. Comenzó de manera gradual y creció con el tiempo y la experiencia. Las universidades tuvieron que empezar a aceptar mujeres en titulaciones que entonces se consideraban poco convencionales, y los empleadores tuvieron que estar dispuestos a confiar en mujeres para ocupar puestos de autoridad, afrontando a menudo resistencias tanto de hombres como de mujeres bajo su supervisión.

Para que lleguemos a los niveles más altos de las organizaciones, primero debemos desarrollar las habilidades técnicas necesarias, y después las habilidades blandas: hablar en público, asumir tareas fuera de nuestra zona de confort, identificar un mentor que dé retroalimentación constructiva —positiva y negativa— y estar dispuestas a cambiar de rumbo si es necesario para abrir nuevas oportunidades.

A menudo hemos tenido que rendir a un nivel más alto para ser consideradas iguales. A nivel personal, estos roles ampliados y su exigencia pueden generar resistencias en el hogar. Estos factores siguen siendo reales para muchas mujeres, aunque hemos avanzado gracias al trabajo duro, la visión y la determinación.

FEDEPE-   ¿Quiénes han sido tus figuras de referencia en tu vida profesional?

He tenido la enorme fortuna de desarrollar mi carrera en una organización en crecimiento que generaba cada vez más oportunidades, rodeada de hombres y mujeres dispuestos a ofrecer consejo y apoyo técnico y directivo en cada etapa. Ser extremadamente tímida fue un obstáculo. Sin embargo, una mujer empleada en la empresa donde trabajé al inicio tenía como misión identificar mujeres con potencial directivo. Cuando me identificó, fue muy generosa ayudándome a mejorar mi capacidad de hablar en público y a crear una red de hombres y mujeres con quienes discutir cuestiones personales y profesionales. Todo lo que me ofreció fue valioso para mí.

Lo más importante es que me enseñó a crear y ser miembro valioso de un equipo, guiándome hasta que me convertí en líder de un pequeño grupo. Paralelamente, mi trabajo en juntas de voluntariado en la comunidad me dio una visión amplia, pulió mis habilidades sociales y profesionales y me enseñó a gestionar hacia abajo, a los lados y hacia arriba simultáneamente.

Mirando atrás —desde mis inicios en los años 70 hasta hoy— he estado rodeada de pioneras: astronautas, jefas de Estado, deportistas, embajadoras y ejecutivas que inspiran a todas.

FEDEPE-  En relación con tu actividad profesional, ¿has notado algún cambio en materia de igualdad de género en los últimos años?

Me complace haber visto a más mujeres liderando en todos los ámbitos de la vida. Ya no sorprende que tu médica, tu abogada o la empresaria local sea una mujer. Sin embargo, sigo creyendo que el camino para las mujeres continúa siendo más difícil que para los hombres.

¿Por qué? Porque las expectativas culturales siguen situando a las mujeres equilibrando el hogar y la familia —marido, hijos y padres mayores— mientras cuidan de sí mismas y de sus carreras. Aunque sea incómodo, debemos reconocer el impacto de una carrera exigente en la vida personal. No es fácil, pero con una actitud consciente y reconociendo que no todos los días serán perfectos, debemos esforzarnos por crear una vida equilibrada y productiva para nosotras mismas y quienes nos rodean.

FEDEPE-   En tu opinión, ¿qué necesitamos hoy en día para lograr una igualdad real entre mujeres y hombres? ¿Qué crees que debería cambiarse, adaptarse o reformarse con mayor urgencia?

Para alcanzar la igualdad de género, debemos ayudar a nuestras hijas e hijos a entender desde temprana edad que las habilidades técnicas, de gestión y relacionales, combinadas con el trabajo duro, son esenciales para alcanzar sus objetivos.

Debemos mostrar con nuestro ejemplo que valoramos tanto a la persona como al equipo, ya sea en el trabajo, en la comunidad o en casa. Cuando mostramos confianza en nosotras mismas, inspiramos confianza en quienes nos rodean. Un padre o madre es mentor desde el momento en que nace su hijo. Ayudarles a encontrar oportunidades tempranas para liderar y ser escuchados es tan importante como garantizar que estén alimentados y seguros.

El camino de una niña hacia la alta dirección debe comenzar pronto, con mujeres apoyándola en cada etapa. Mi deseo es que cada una de nosotras contribuya a crear un entorno donde las mujeres puedan tener éxito real, tanto profesional como personalmente. Esto implica cuestionar situaciones donde las mujeres no están presentes, alzar la voz y acompañar nuestras palabras con acciones efectivas.

Cada una de nosotras debe comprometerse a ser agente de cambio para la próxima generación de mujeres. Siempre estamos inspirando o desalentando a otras. Seamos quienes inspiran.

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