Ingeniera con sólida trayectoria en alta dirección, liderazgo institucional y desarrollo estratégico. Más de 20 años al frente de la Secretaría General de CRUE, la organización que agrupa a las universidades españolas públicas y privadas, liderando proyectos con alto impacto económico, social y académico. Experta en gobernanza, relaciones institucionales, planificación, coordinación internacional y representación de intereses ante administraciones públicas, organismos internacionales y entidades privadas. Comprometida con la excelencia, la transformación organizativa y el desarrollo de equipos de alto rendimiento.
FEDEPE.- ¿Qué mujeres han marcado tu vida personal y profesional?
¿Qué liderazgos femeninos te han inspirado y qué valores destacarías hoy como esenciales?
Las mujeres que han marcado mi vida personal y profesional han sido las mujeres de mi entorno: mi madre y otras mujeres de mi familia. Muchas de ellas fueron grandes luchadoras en contextos muy poco favorables para su desarrollo personal.
Mujeres trabajadoras, dentro y fuera del hogar, fuertes, emprendedoras y valientes al reivindicar sus capacidades como mujeres en tareas que entonces eran consideradas exclusivamente masculinas. Mujeres generosas, empáticas, con capacidad de liderazgo y una notable habilidad para gestionar y resolver problemas con decisión, rigor y templanza.
Además, a lo largo de mi carrera profesional, he tenido el privilegio de encontrarme con mujeres extraordinarias que me han hecho reflexionar profundamente sobre el papel de la mujer y la inmensa fuerza que somos capaces de desplegar. El talento femenino existe y debemos seguir protegiéndolo y promoviéndolo.
FEDEPE.- ¿Cómo valoras la representación y el papel real de las mujeres en tu sector profesional? ¿Has notado avances en los últimos años o persisten barreras invisibles?
En el ámbito de las organizaciones e instituciones, he conocido a mujeres que destacan como excelentes profesionales y líderes, con una gran capacidad de decisión, compromiso y una influencia notable en su entorno.
Si me centro en el sector universitario, durante el curso 2023-2024, el porcentaje de profesoras alcanzó el 44,6%. No obstante, entre el personal funcionario, las mujeres representan solo el 38,5%, y dentro de ese grupo, las catedráticas apenas alcanzan el 28,4%.
Aunque ha habido avances en la última década, la progresión es aún demasiado lenta. Es imprescindible seguir trabajando para lograr una composición de género más equilibrada en todas las categorías del personal docente e investigador. Especial atención merece la precariedad en las etapas iniciales de la carrera académica y la baja presencia femenina en áreas como las ingenierías, donde los hombres siguen siendo mayoría.
FEDEPE.- ¿Qué obstáculos has encontrado en tu trayectoria profesional por el hecho de ser mujer? ¿Cómo has conciliado tus aspiraciones profesionales con tu vida personal?
La determinación ha sido una gran aliada. Estar convencida de que se puede abarcar todo, y esa convicción ha sido el motor para organizarme y dedicarme con compromiso a todos los ámbitos de mi vida.
El trabajo profesional requiere mucha concentración y entrega, pero debe poder coexistir con la vida personal. Estoy convencida de que el equilibrio es posible. En este sentido, contar con apoyo es fundamental, especialmente para la organización de la vida familiar.
Las políticas de conciliación han supuesto un avance importante para impulsar la carrera profesional de las mujeres, aunque aún queda mucho por hacer, tanto en el entorno familiar como en la sociedad en general.
FEDEPE.- A pesar de los avances, las mujeres siguen infrarrepresentadas en puestos de decisión. ¿Qué crees que falta por transformar en las empresas y en la cultura laboral para que eso cambie?
Las empresas deben seguir evolucionando hacia una cultura organizacional que valore el equilibrio de género. Para ello, es fundamental que las mujeres con talento y compromiso puedan acceder a puestos de responsabilidad, independientemente de su situación personal o familiar.
Es necesario promover entornos laborales inclusivos, con políticas reales de conciliación corresponsable, igualdad en la promoción profesional y equidad en la remuneración.
Las mujeres debemos aspirar a ocupar roles de liderazgo con naturalidad, mostrando nuestras capacidades con confianza. Es clave creer en nuestro potencial y demostrarlo con seguridad. Aunque se ha avanzado, todavía en muchos entornos las mujeres necesitan hacer un esfuerzo adicional para que se reconozca su valía profesional.
FEDEPE.- ¿Qué avance reciente en igualdad te parece más significativo o demuestra que el cambio es posible?
Uno de los avances más significativos ha sido el impulso de la paridad, que ha permitido visibilizar el trabajo, la preparación y la valía de muchas mujeres que de otro modo habrían permanecido en la sombra.
Es cierto que a veces la percepción de ser seleccionada por “cumplir una cuota” puede resultar incómoda. Sin embargo, en la mayoría de los casos, las mujeres elegidas cuentan con méritos sobrados, y la paridad ofrece la oportunidad de mostrar su talento. Esa visibilidad es clave para abrir camino a muchas más.
FEDEPE.- En un momento de transformación digital en la era de la inteligencia artificial, ¿cómo podemos evitar que las brechas de género del pasado se reproduzcan en el futuro?
La clave está en la formación. Desde edades tempranas, debemos fomentar una educación igualitaria, con el compromiso de familias, escuelas e instituciones, y prestando especial atención a la comunicación que se transmite.
La brecha en los ámbitos STEM es un ejemplo claro: ya en el bachillerato, la presencia femenina en ramas científico-técnicas es menor, a pesar de que las chicas obtienen mejores resultados académicos. Además, en grados como Matemáticas, Física o Informática, la participación femenina sigue siendo especialmente baja, e incluso ha disminuido en términos absolutos.
Así, aunque la tasa de mujeres en una ocupación STEM ha aumentado ligeramente en los últimos años, en 2022, solo el 5,5% de las mujeres ocupadas trabajaban en sectores STEM, frente al 13% de los hombres. Y, cinco años después, las mujeres que estudiaron una carrera STEM tienen un 2,7% menos de probabilidad de continuar en ese ámbito profesional que sus compañeros varones.
Debemos fomentar la participación femenina en estas áreas mediante programas específicos, herramientas de autoconfianza y medidas concretas desde las empresas, incluyendo conciliación equitativa, formación, promoción y visibilidad. Las nuevas generaciones de mujeres son responsables, capaces y comprometidas. Su elección profesional debe basarse en sus intereses y capacidades, no en temores ni en condicionamientos sociales.
FEDEPE.- ¿Qué papel crees que deben jugar las organizaciones, empresas o instituciones para acelerar la igualdad real?
El papel de las organizaciones e instituciones es esencial. Su labor permite visibilizar el rol de las mujeres desde diferentes perspectivas y sectores. Un buen ejemplo es FEDEPE, que lleva años promoviendo el liderazgo femenino y reconociendo el esfuerzo, la capacidad y el coraje de muchas mujeres que ocupan posiciones relevantes en el mundo empresarial.
La igualdad real necesita del compromiso conjunto de hombres y mujeres y del trabajo coordinado entre entidades públicas, empresas e instituciones de la sociedad civil.
Además, hay organizaciones que desempeñan una función vital al defender los derechos fundamentales de mujeres en contextos especialmente difíciles. Luchan por su desarrollo personal, su formación y su autonomía profesional. Pensar en la realidad de millones de mujeres en todo el mundo nos obliga a seguir trabajando para garantizar sus derechos humanos, sociales y laborales. El compromiso de las organizaciones en este ámbito es, sin duda, crucial.













