Anabel Medina Garrigues es una de las tenistas españolas más destacadas de las últimas décadas y una referente del deporte femenino nacional. Alcanzó el puesto número 16 del mundo en individuales y el número 3 en dobles, conquistando numerosos títulos WTA y una medalla de plata olímpica en dobles en los Juegos de Pekín 2008 junto a Virginia Ruano. Tras su retirada de la competición profesional, inició una exitosa carrera como entrenadora, llevando a Jeļena Ostapenko a conquistar Roland Garros en 2017, y ejerció como capitana de la selección española de tenis entre 2017 y 2024. En 2025 comenzó una nueva etapa como entrenadora de la prometedora tenista Alina Korneeva. Reconocida por su compromiso con el desarrollo del tenis y la promoción del deporte femenino, también ha impulsado iniciativas como el BBVA Open Internacional de Valencia y, recientemente, fue distinguida como Embajadora del Deporte en la XXXIX Gala del Deporte de Torrent.
FEDEPE.- ¿Qué mujeres han marcado tu vida personal y profesional? ¿Qué liderazgos femeninos te han inspirado y qué valores destacarías hoy como esenciales?
Anabel Medina.- La mujer que más me ha marcado, sin ninguna duda, ha sido mi madre. Ha sido mi ejemplo desde pequeña. Me enseñó el valor del esfuerzo, del trabajo diario y de no rendirme cuando las cosas se ponen difíciles. Gran parte de lo que soy hoy se lo debo a ella.
A nivel profesional he tenido la suerte de cruzarme con mujeres que han sido referentes para mí. Conchita Martínez es una de ellas. Como entrenadora siempre me ha impresionado su capacidad para gestionar personas y sacar lo mejor de cada jugadora. Y también admiro mucho a Mónica Marchante, porque ha conseguido hacerse un hueco y convertirse en una referencia en un mundo que durante muchos años estuvo dominado por hombres.
Si tuviera que elegir algunos valores, me quedaría con la honestidad, el trabajo, la empatía y la capacidad de seguir adelante incluso cuando las cosas no salen como esperas.
FEDEPE.- ¿Cómo valoras la representación y el papel real de las mujeres en tu sector profesional? ¿Has notado avances en los últimos años o persisten barreras invisibles?
He vivido el tenis femenino desde dentro durante más de veinte años y puedo decir que el cambio ha sido enorme. Cuando empecé, muchas cosas que hoy damos por normales ni siquiera se planteaban. Hoy el deporte femenino tiene mucha más visibilidad, más seguimiento y más reconocimiento.
Pero también creo que todavía queda trabajo por hacer. Sobre todo, fuera de la pista. Cada vez vemos más mujeres en puestos de responsabilidad, pero siguen siendo menos de las que deberían. Hemos avanzado mucho, pero todavía hay puertas que cuesta un poco más abrir.
FEDEPE.- ¿Qué obstáculos has encontrado en tu trayectoria profesional por el hecho de ser mujer? ¿Cómo has conciliado tus aspiraciones profesionales con tu vida personal?
La verdad es que siempre me he considerado una afortunada porque el tenis es uno de los deportes que más ha luchado por la igualdad. Aun así, como en muchos ámbitos, a veces tienes la sensación de que tienes que demostrar un poco más para que se reconozca tu trabajo.
La conciliación sí ha sido uno de los grandes retos. Pasar tantas semanas viajando, compitiendo o entrenando hace que encontrar equilibrio con la vida personal no sea fácil. He aprendido que no existe la conciliación perfecta y que hay momentos en los que una parte necesita más atención que la otra. Lo importante es rodearte de buenas personas y encontrar tu propio equilibrio.
FEDEPE.- A pesar de los avances, las mujeres siguen infrarrepresentadas en puestos de decisión. ¿Qué crees que falta por transformar en las empresas y en la cultura laboral para que eso cambie?
Creo que necesitamos más referentes y más confianza en el talento femenino. Muchas veces hablamos de igualdad como algo muy complejo, pero empieza por cosas sencillas: dar oportunidades, escuchar diferentes puntos de vista y valorar a las personas por lo que aportan.
Cuando una niña ve a una mujer liderando una empresa, entrenando a un equipo o tomando decisiones importantes, empieza a verlo como algo normal. Y eso es fundamental para seguir avanzando.
FEDEPE.- ¿Qué avance reciente en igualdad te parece más significativo o demuestra que el cambio es posible?
A mí me gusta mirar el deporte porque es el mundo que mejor conozco. Ver estadios llenos para competiciones femeninas, más retransmisiones y más interés por las deportistas demuestra que el cambio es real.
Hace años muchas personas pensaban que eso era imposible y hoy es una realidad. Eso nos enseña que cuando se apuesta por la igualdad y se generan oportunidades, la respuesta llega.
FEDEPE.- En un momento de transformación digital en la era de la inteligencia artificial, ¿cómo podemos evitar que las brechas de género del pasado se reproduzcan en el futuro?
Lo primero es asegurarnos de que las mujeres formen parte de la conversación y de los lugares donde se toman las decisiones. No podemos construir el futuro dejando fuera a la mitad de la población.
También es muy importante fomentar vocaciones tecnológicas desde edades tempranas. Cuanta más diversidad exista en los equipos que desarrollan la tecnología, mejores serán las soluciones que construyamos para todos.
FEDEPE.- ¿Qué papel crees que deben jugar las organizaciones, empresas o instituciones para acelerar la igualdad real?
Tienen un papel clave. Son las que pueden convertir los discursos en hechos. La igualdad no se consigue solo con buenas intenciones, sino creando oportunidades reales.
Creo que las organizaciones deben liderar con el ejemplo, apostar por el talento sin etiquetas y generar entornos donde cualquier persona pueda crecer y desarrollarse independientemente de si es hombre o mujer. Al final, cuando aprovechamos todo el talento disponible, ganamos todos.





