- Proyecto 0: construimos una sociedad libre de violencia de género reunió en El Vellón (Comunidad de Madrid) a profesionales y ciudadanía en una sesión marcada por la reflexión colectiva centrada en reconocer formas de violencia que pueden permanecer invisibilizadas o normalizadas y en ofrecer herramientas de acompañamiento
- Para la presidenta de FEDEPE, Ana Bujaldón, la prevención requiere implicar al conjunto de la sociedad y actuar también desde los espacios más próximos: “Queremos reflexionar juntas y juntos sobre qué podemos hacer, desde nuestros entornos cotidianos, para promover la igualdad, el respeto y unas relaciones libres de violencia”.
- Catalina Llorente, alcaldesa de El Vellón mostró su satisfacción por poder celebrar en su municipio esta iniciativa y puso en valor la importancia de la implicación ciudadana en la erradicación de la violencia de género en los entornos próximos
La Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) celebró el pasado 10 de septiembre, en El Vellón (Madrid) una nueva actividad de Proyecto 0: “Igualdad, diversidad y respeto: el camino hacia una sociedad libre de violencia de género”, una iniciativa orientada a sensibilizar, prevenir y generar respuestas colectivas frente a las distintas formas de violencia contra las mujeres.
La elección de El Vellón responde, además, a la voluntad de FEDEPE de acercar la sensibilización y las herramientas de prevención a los entornos rurales y a municipios de menor población, favoreciendo que la ciudadanía y quienes trabajan directamente con mujeres puedan reconocer situaciones de violencia también en los espacios cotidianos y próximos.
Para la presidenta de FEDEPE, Ana Bujaldón, la prevención requiere implicar al conjunto de la sociedad y actuar también desde los espacios más próximos: “Queremos reflexionar juntas y juntos sobre qué podemos hacer, desde nuestros entornos cotidianos, para promover la igualdad, el respeto y unas relaciones libres de violencia”. Una mirada que sitúa la sensibilización, la capacidad de reconocer señales y el acompañamiento respetuoso como herramientas fundamentales para avanzar hacia una sociedad libre de violencia contra las mujeres.
Catalina Llorente, alcaldesa de El Vellón, mostró su satisfacción por poder acoger en el municipio una iniciativa de estas características y puso en valor la importancia de la implicación ciudadana en la prevención y erradicación de la violencia de género. Asimismo, destacó el papel que pueden desempeñar los municipios y las comunidades locales a la hora de sensibilizar, detectar situaciones de violencia y generar entornos próximos basados en la igualdad, el respeto y el apoyo a las mujeres.
La sesión reunió a un grupo especialmente diverso de participantes procedentes de ámbitos como la cultura, el empleo, el trabajo social, las organizaciones sin ánimo de lucro y la empresa, entre otros. Una pluralidad de perfiles que enriqueció el trabajo colectivo, especialmente por la presencia de profesionales vinculados a servicios y organizaciones que atienden o mantienen contacto directo con mujeres.
De lo cotidiano a lo que también es violencia
La jornada tuvo un carácter eminentemente práctico y participativo. A través de diferentes dinámicas, las personas asistentes comenzaron realizando un “termómetro de partida”, valorando afirmaciones y situaciones para explorar percepciones, identificar señales y reflexionar sobre comportamientos que, en ocasiones, pueden pasar inadvertidos o asumirse como normales dentro de una relación.
Situaciones como que una pareja no quiera que una mujer trabaje, le exija conocer permanentemente su ubicación o condicione su autonomía sirvieron para trabajar una de las ideas fundamentales de la sesión: determinadas conductas de control pueden instalarse progresivamente en la convivencia y resultar difíciles de identificar como formas de violencia.
Precisamente, uno de los aspectos que más valoraron las personas participantes fue la posibilidad de aprender a mirar de otra manera comportamientos cotidianos que pueden convertirse en señales de alerta, evitando normalizar determinadas conductas por el hecho de producirse dentro de una relación de pareja o del ámbito familiar.
El taller abordó también el mapa de impactos de la violencia, poniendo el foco tanto en la salud como en el empleo y la vida profesional. Ansiedad, estrés, aislamiento o cambios emocionales pueden constituir pistas que ayuden a detectar una situación de violencia. En el ámbito laboral, se trabajaron señales como el absentismo, las dificultades de concentración, los problemas relacionados con la autonomía económica o las limitaciones y miedos asociados a determinados desplazamientos.
El objetivo no era convertir cada indicio en una conclusión, sino aprender a observar, escuchar e identificar posibles señales para poder ofrecer apoyo de manera adecuada.
Acompañar sin decidir por ellas
Otro de los grandes ejes de la sesión fue precisamente cómo actuar cuando se detecta una posible situación de violencia.
A partir de un caso ficticio concreto, los grupos trabajaron sobre cuatro acciones esenciales: qué observar, qué nombrar sin juzgar ni exagerar, cómo acompañar y qué recursos activar. También identificaron personas, servicios y canales que pueden resultar útiles para ofrecer ayuda.
Una de las principales conclusiones compartidas fue que acompañar no significa sustituir la voluntad de la mujer ni tomar decisiones por ella. Significa estar disponible, escuchar, cuidar, ofrecer información y facilitar el acceso a los recursos respetando sus tiempos y sus decisiones.
Este enfoque fue especialmente valorado por las personas participantes, que destacaron la importancia de comprender que el compromiso frente a la violencia también consiste en saber acompañar sin invadir, especialmente cuando se trabaja desde servicios, organizaciones o entornos profesionales en contacto directo con mujeres.
La corresponsabilidad fue otro de los asuntos que despertó mayor interés durante la jornada, vinculándola con la construcción de relaciones más igualitarias y con la necesidad de cuestionar modelos y comportamientos que perpetúan desigualdades en los ámbitos familiar, laboral y social.
Sensibilización y participación desde el territorio
La actividad forma parte de la cuarta edición de Proyecto 0, que en 2026 se desarrolla bajo el lema “Igualdad, diversidad y respeto: el camino hacia una sociedad libre de violencia de género”.
El proyecto persigue incrementar la conciencia y la sensibilidad frente a la violencia de género, contribuir a identificar violencias invisibles o normalizadas y promover acciones y compromisos concretos para prevenirlas, implicando a ciudadanía, profesionales, empresas y otros agentes sociales.
La celebración de esta actividad en El Vellón refuerza, además, la dimensión territorial del proyecto y la importancia de extender las iniciativas de prevención y sensibilización a los municipios rurales y de menor población, donde los entornos próximos, las redes comunitarias y los servicios que trabajan directamente con la ciudadanía desempeñan un papel especialmente relevante en la detección, prevención y acompañamiento.
Con esta sesión, FEDEPE continúa avanzando en uno de los principios que inspiran Proyecto 0: que la construcción de una sociedad libre de violencia contra las mujeres requiere aprender a reconocer, saber acompañar y asumir que la prevención es una responsabilidad colectiva.
Esta sesión de Proyecto 0 ha estado subvencionada por la Comunidad de Madrid y ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de El Vellón.





